Llegamos al segundo día de buceo y por la mañana a las siete de la mañana el mar estaba como un plato, espectacularmente plano. Desayuné y bajé al club de buceo, que está literalmente debajo de mi habitación, que está vez me tocó la de la tortuga, así que ya he estado en la de la manta y en la de la tortuga. Hoy éramos dos para bucear y para la primera inmersión nos fuimos de nuevo a Kandooma Thila, que a mí ellos ya saben que no hay ni que preguntarme y la de hoy fue mi vigésima visita a ese punto de inmersión, que sin ninguna duda es mi favorito. Salimos antes de la hora y llegamos temprano y como no había corriente, bajamos tranquilamente a la zona de las rocas más elevadas. En la parte cerca de la superficie había un grupo grandísima de jureles y por debajo un grupo de tara quitos, absolutamente espectacular. Después de eso empezamos a ver tiburones grises en un grupo masivo de más de cuarenta, tiburones de punta de aleta blanca, rayas águilas, solas y en grupo, aquello era una sucesión de espectáculos sin pausa. Volví a ver el banco de peces del día anterior que no había conseguido identificar y ahora sé que son pargos de joroba. También vimos una tortuga y un par de gobios dardo de fuego que estaban junto a otro que no había visto nunca, y que he mirado y se trata de un gobio cabeza de oro. Al final, cuando empezamos a subir, nos topamos con un banco de barracudas jóvenes y una raya águila entre ellas. Fue espectacular.
Después de descansar, elegimos una inmersión agradable y nos fuimos a Back Kandooma, una pared en la que había tan poca corriente que no consumí casi nada de aire. Allí predominaba la vida pequeña, camarones transparentes pequeñitos, camarones boxeador, un pez cofre moteado, pasó un tiburón de punta de aleta blanca y vimos varios bancos de peces. Esta fue muy tranquila y sin nada espectacular, que en realidad era lo que buscábamos.
Almorcé un montón y la segunda inmersión empezó media hora antes. Me fui con June y ella eligió Back Cocoa, también una pared y tranquila. Nada más tirarnos al agua nos topamos con una tortuga verde que subía a la superficie con un cacho de coral en la boca y como no lo soltaba no podía respirar, hasta que lo soltó, tragó aire y se lanzó hacia abajo para pillar su trozo de comida. Fue muy divertido. Íbamos por la pared, relajados, vimos una morena negra y en una anémona grandísima teníamos los peces payaso de las Maldivas, dos cangrejos, uno grande y otro pequeño y escondidos debajo de la anémona había un par de camarones boxeador. La escena era muy bonita. Por la ruta vimos un tiburón gris y llegando al final vimos un grupo de labios dulces y dos tortugas verdes gigantescas. Estábamos haciéndoles vídeo cuando aparecieron diez delfines grandísimos, tengo que preguntar la especie para apuntarla, en grupo y pudimos hacer varios vídeos siguiéndolo. Fue absoluta y completamente espectacular, estaban muy cerca de nosotros y ver a esos animales en su manada fue increíble. He visto delfines en un par de ocasiones, pero nunca así y además a muy poca profundidad, que estábamos a unos ocho metros. Salimos del agua flipando y alucinando y cuando los demás se enteraron, no se perdonan el no haber ido con nosotros. Es lo que hay, mi Ángel de la Guarda cuando se lo curra, se lo curra.
Por la tarde me fui a la playa para pasar allí una hora y media que parece ser la cantidad máxima de tiempo que puedo estar expuesto a este sol abrasador y eso que me pillé sombrilla. Este día fue redondo, tanto la primera como la tercera inmersión fueron absolutamente espectaculares.
