Ya dije ayer que el segundo día hice cuatro inmersiones y la última fue una nocturna en Waggiri y las nocturnas en Guraidhoo siempre son fabulosas. En mi bitácora de buceo apunté lo siguiente: Inmersión nocturna. Vimos una morena, un pulpo pequeñito, un montón de camarones limpiador bandeado, cangrejos, otros tipos de camarones, dos langostas pequeñas y una morena que solo se ve por la noche, no me dijeron el nombre. La música que acompaña este vídeo es la canción Time de la banda sonora del clásico Origen – Inception.
Como siempre, empezamos con el pantallazo con los datos de la inmersión y después vemos a los tres que bajamos en la superficie del mar, antes de adentrarnos en el obscuro mundo subacuático y tal y tal y tal. Bajamos tarde y ya estaba todo bien obscuro. Como Waggiri es como una isla circular hundida, vamos al punto más profundo y después rodeamos el giri ascendiendo. Por la noche sale una cantidad ingente de animales, que de día no vemos. Casi llegando a los tres minutos tenemos un precioso camarón limpiador bandeado. Sobre los tres minutos y medio vemos dos preciosas anémonas con sus peces payaso de las Maldivas viviendo en ellas.
El sábado era el último día de la ola de caló y yo lo aproveché para volver a ver en el cine la película El final de Oak Street – The End of Oak Street porque el aire acondicionado es fabuloso y me fui al centro de la ciudad de Utrecht con una hora de antelación para así dar un garbeo, comprar algunas cosas e ir sin prisas, que cuando la temperatura sube por encima de los veinticinco grados y te mueves en bicicleta, por muy eléctrica que sea, lo mejor es ir despacio y sudar menos, si es que eso es posible.
Ya en el centro, hice mi ronda de tiendas, compré lo que necesitaba y como tenía tiempo me dediqué a pasear cerca del Oudegracht y estaba llegando cerca de un sitio de venta de papas fritas que es muy pero que muy popular entre los locales y los turistas y de repente, se obscurece significativamente el día, como si una nube negrísima se hubiese caído del cielo y veo por allí una Bosta, que ya hace veinte años describí perfectamente en el mejor blog sin premios en castellano, pero es que esta llevaba puesta una lycra a cuerpo entero en color marrón obscuro casi mielda que lo flipabas, que yo calculé que por lo bajo, una sola de sus pezuñas pesaba más que yo, era como una gigantesca masa gelatinosa que ni de coña cabe en un asiento de clase turista de aerolínea de bajo costo y es que además por el jocico que tenía, yo desde veinte metros de distancia lo tenía más claro que la luz que no sale de un agujero negro: aquella Bostaera de Vecindario, capital de Mordor, de la isla de Gran Canaria y es que cuando me acerqué y la oí hablar, comprobé que había acertado. Ya de cerca, dos líneas de pensamiento corrían en paralelo por mi kabezón. En la primera, el ingeniero que hay en algún lugar de mis entrañas bien escondido trataba de razonar como es posible que el material de esas mallas de cuerpo entero se pueda deformar hasta extremos tan monstruosos sin explotar, que yo he leído libros sobre las presiones que existen en el interior de un agujero negro en el centro de una galaxia y no llegan ni de coña a los niveles a los que se ven expuestos esas telas, que a mí me gustaría ver un vídeo de la pava, en pelota picá, poniéndose la lycra porque no llevaba ni bragas ni sostenes. La segunda línea de pensamiento intentaba resolver complejas ecuaciones matemáticas porque cuando aquellos huesos recubiertos de cientos y cientos de kilos de grasa se movían, salían una multitud increíble de reacciones en diferentes puntos de la grasa que la agitaban como si una piedra hubiera caído en agua estancada, con ondas circulares que salían desde múltiples lugares y que hasta se cruzaban con otras ondas en un espectáculo que ni la inteligencia artificial podría crear. El macho de tremenda hembra era un Orco canario cejijunto y la miraba y es que se le ponía morcillona de pensar que toda esa grasa era suya y nada más que suya. Los neerlandeses que pasaban, miraban aquella Bosta, veían que bajo aquella tela estaba desnuda, que es que se le marcaban los pezones del tamaño de güevos fritos y hasta el clítoris se le veía torcido a la izquierda y cuando ella levantaba un brazo, que era algo que movía tanto aire que seguro que fue lo que produjo los terremotos en Asia la semana pasada, la gente tenía que incrementar la distancia de seguridad con la pava porque si te arrea con uno de esos brazos una hostia, eso es muerte instantánea.
Seguí mi camino orgulloso al comprobar que Gran Canaria ya exporta Bostas al mundo entero.
Llegamos al final de la tercera inmersión del día, en Back Guraidhoo. En todas mis visitas a Guraidhoo, siempre hago una inmersión nocturna y este fue el día, con lo que habrá una cuarta inmersión. La música que acompaña este vídeo es la canción Believer de Imagine Dragons.
Comenzamos con un banco de peces pasando y estamos subiendo, ya cerca del arrecife. Sobre el medio minuto vemos una tortuga subiendo a la superficie a respirar Después de eso a lo lejos vemos un tiburón de punta de aleta blanca apatrullando el arrecife y por arriba, un banco de peces grandes mientras nosotros ya estamos cerca de acabar. Nos seguimos topando con más y más grupos de peces y hasta volvemos a ver el tiburón de punta de aleta blanca que subió también a controlar a los que estaban por arriba ninguneándolo. Sobre los dos minutos y medio lo vemos volver a pasar mientras a lo lejos se ve un tiburón gris y yo me acerco a un gran banco de peces. Por allí la corriente era bastante fuerte y eso atrae a toda la basca. Después de los tres minutos vemos otro tiburón gris, con lo que este final de inmersión fue muy pero que muy espectacular.
Esta peli la fui a ver como el estreno sorpresa de la semana, con lo que no sabíamos previamente que sería la peli elegida y eso sucedió el martes pasado y el sábado la volví a ver porque de entre lo malo que hay en la cartelera, junto con una comedia romántica es lo menos malo y son dos horas en el cine con un aire acondicionado tan rico y además, es cine de matar el rato sin más. Como se ve en el lado superior izquierdo del póster, son gente acosados por truscolanes. La película se titula The End of Oak Street y en España es que se han pasado cuatro pueblos incendiados y le han puesto el título de El final de Oak Street dando por sentado que todos y cada uno de los orcos que votan a podemitas, suciolistas y truscolanes saben que en realidad debería decir El final de la calle del roble o mejor aún, truscoluña no es nación.
Una familia de julays las pasan putas y canutas cuando los fuerzan a vivir en una barriada truscolana y mismamente jalal.
Esto es un barrio gringo de esos en los ochenta que de repente es telele-transportado doscientos millones de años hacia atrás en el tiempo, a la era de los dinosaurios y claro, se quedan sin electricidad y todo el mundo pierde los nervios y después los dinosaurios, que al parecer son todos carnívoros empiezan a hacer una matanza que no veas y seguimos a una familia con dos hijos adolescentes y con los padres a punto de divorciarse y las van pasando putas pero van sobreviviendo y como son super-hiper-mega inteligentes porque al parecer, uno de ellos una vez leyó un libro, descubren como volver al presente y escapar de aquel infierno truscolán, podemita y suciolista. Más o menos.
Lo más curioso de esto es que aunque no la dirigió ni escribió el guion, J.J. Abrams aparece como el creador de esta especie de copia de las pelis de Steven Spielberg en los ochenta y los noventa, que esto es cine veraniego de aventuras y acción para ver comiendo cotufas y sin pretender usar ni una sola neurona para pensar en la ciencia de la película porque entonces es que todo se desmorona, como el hecho de que son transplantados a un lugar doscientos millones de años antes y la proporción de carnívoros es dantesca, resulta muy difícil de creer que en el pasado, todos los bichos comían carne. Cuando tenemos a los dinosaurios en pantalla, matando gente con ganas, la peli es muy divertida y amena pero por desgracia, cada vez que volvemos al drama del matrimonio, pierde un montón de velocidad y aburre. La solución final para tener un final feliz no resulta creíble si te paras a pensar un momento en el asunto, pero bueno, es una peli de verano y son dos horas de aire acondicionado. Ahora ya sabemos que no hay química alguna entre Anne Hathaway y Ewan McGregor, ambos son muy buenos en su trabajo pero al menos en esta película, no resultan creíbles como matrimonio.
Supuestamente está pensada para que los miembros del Clan de los Orcos se revuelquen de puro gusto e igual lo hagan, pero les faltó poner algunas tetudas con culo grande que agitan con frecuencia y sin eso la película perderá mucho encanto para esta tropa. Nada que quieran ver los sub-intelectuales con GafaPasta.
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