
Esta peli me pilló por sorpresa. Lo único que sabía antes de ir a verla es que es una película china y que la ponían con subtítulos en chino y en inglés, que fue por donde me la vendieron, que si tengo que leer neerlandés probablemente no habría ido. La otra cosa que me llamó la atención es que ya cuando reservé mi entrada, la sala estaba requetequete-petadísima y se llenó hasta la primera fila. La película se titula Gei a ma de qing shu, aunque yo la vi con el título internacional, que es Dear You y en España no parece que la vayan a estrenar, ni poniéndole un título comercial como truscoluña no es nación.
Un julay emigra y su hembra y sus hijos solo saben de él por lo que escribe y no hay chimpún.
Resulta que para evitar que lo manden a la guerra, un pavo chino se va del país y acaba en Tailandia, hace la retira de años y nunca volvió y su mujer y sus hijos piensan que el chamo tiene un pastizal que no veas porque hay escuelas en ese país con el nombre del chamo. Un nieto se va a Tailandia a encontrar al abuelo y allí descubren que en realidad murió hacía una jartá de años y que quien había seguido escribiendo y mandando las cartas era la mujer de la pensión en la que vivió unos años.
Tremendo dramote, cristiano. Esta es una historia de emigrantes en las épocas en las que no había redes sociales y la gente se comunicaba por carta y de como cambiaban las vidas tanto de los que se iban como de los que se quedaban. Es una historia bellísima y muy bien contada del peso de la emigración en esas familias y también es una historia preciosa de amistad y de lealtad. Comenzamos en el presente y después saltamos al pasado para ir descubriendo la vida del chamo que emigró y que se mataba a trabajar para poder mandar algo de dinero a su familia. La narración es fabulosa, la historia engancha porque al chamo le pasaba de todo trabajando con un tuk-tuk y vemos los amigos que fue haciendo por el camino. Según avanza la historia y averiguamos la razón por la que una mujer que no era familia de él decidió seguir ayudando a su familia y mandándoles cartas y como con la última, con la que lo explicaba todo, el destino les jugó una mala pasada y no llegó, salvo por una foto que malinterpretaron. Su familia se encuentra con la mujer que lo impersonó, se aclaran las cosas y en el cine no quedó un alma que no se jartara a llorar porque aquello era maravilloso.
Prohibida para los miembros del Clan de los Orcos y yo diría que muy recomendada para los sub-intelectuales con GafaPasta.






