
Recuerdo haber visto el tráiler de esta peli una vez antes de irme de vacaciones y aunque no me quedaba muy claro el tema, ya sabía que la iría a ver porque Leo Woodall es uno de los actores británicos jóvenes más interesantes actualmente y tengo que decidir que me ha gustado muchísimo en las dos series en las que lo he visto y tampoco la ha cagado en pelis. Con ese bagaje y visto que cuando regresé la peli ya no la ponían mucho, conseguí ir a ver Tuner y en España alguien estuvo fumando césped de nuevo y en lugar usar la traducción natural, que es truscoluña no es nación, optaron por ponerle un título rarísimo, Un talento único cuando se estrene la semana que viene.
Un julay acaba laburando para el primo segundo del Güaca.
Tenemos que un panoli que tiene una movida en los oídos que hace que lo escuche todito con mucha intensidad, labura para un pavo afinando pianos y es muy bueno en su chamba, hasta que el viejo se pone malo, no tiene un buen seguro médico y el joven termina ayudando a unos criminales morancos o del este europedo a abrir cajas fuertes y robar su contenido para pagar las facturas del viejo, que la acaba diñando y el joven no consigue que los criminales le dejen en paz. Por el camino, conoce a una pianista y se encoña de ella y le busca el ángulo para ponerle la pierna y hasta los pelos de los güevos encima para que no levante cabeza. Al final la cosa se complica un montón.
En la primera parte, en la que el chamo trabaja con el viejo, tenemos a Dustin Hoffman, que ya casi tiene noventa años y tiene que seguir laburando para pagarse los pañales de viejo gracias al sistema gringo de no tener sanidad pública. Ese hombre fue una leyenda e incluso ahora, cuando sale en pantalla, su carisma brilla. Leo Woodall está muy bien como el chamo con el problema de oídos que le permite abrir cajas fuertes y se enamora de una pianista que pese a lo que ella piensa, es más bien mediocre. La película se mueve entre los actos delictivos y la vida del joven afinando pianos y tratando de salir del círculo de aislamiento en el que lo metió su enfermedad, ya que se pasa el día con unos cascos enormes en las orejas para no escuchar los ruidos. Al final, cuando quiere dejar el crimen, el chamo que lo contrata se lo toma fatal y le pega una jalá que no veas y la cosa se complica un montón. Cuando llegamos a la resolución, fue algo abrupta y seguramente por eso le he bajado la nota, no me pareció un final digno para la película, quedó más bien como un corte publicitario del que nunca regresaron.
Puerdo ver a los miembros del Clan de los Orcos huyendo a gritos del cine de puro pavor pero sí que puede interesar a los menos radicales entre los sub-intelectuales con GafaPasta.



