Parece que fue hace tres cuartos de hora pero ya ha pasado una semana y se me acaba el buceo antes de volver. Para mí último día entero en Guraidhoo solo tenía una inmersión por culpa de las veinticuatro horas de no buceo antes de volar en avión. El Dive Master era Maish. Esta última inmersión es la número 425 y es mi vigésima cuarta vez en Kandooma Thila, que al parecer el que planifica las inmersiones soy yo y todo el mundo viene a preguntarme a mí que donde vamos a bucear y yo respondiendo que no trabajo aquí y todos sabiendo que iríamos a ese lugar porque es mi favorito y todos los Dive Masters lo saben. Como estas cosas siempre se pueden estropear, yo había organizado una inmersión alternativa y secreta y privadísima solo con Maish mientras los demás iban a otro lado, por si decían que la corriente era fuerte y no se podía bucear allí, que este sábado es de luna nueva y las mareas son fuertes. Básicamente el Dive Master dijo que la corriente era floja tirando a mediana, pero vamos, que eso no se lo cree nadie. Bajamos todos, con la japonesa un poco aterrorizada porque nunca ha buceado en condiciones duras y ya el Dive Master le había dicho que sería una inmersión corta. El francés ha resultado un puntal y le gusta lo mismo que a mí y está fascinado por el control absoluto del centro de buceo que al parecer, y no lo pienso confirmar, tengo. Nada más descender nos enganchamos con los ganchos para ver atunes y tiburones y después nos fuimos hacia la parte de atrás a velocidades espectaculares y nos enganchamos en otro punto, aunque antes de llegar allí pasamos atunes, algún raya águila y algún tiburón gris. En la siguiente parada vimos un tiburón de punta de aleta negra, que son muy raros y que llegó a toda prisa y corriendo porque pensó que se le hacía tarda y yo no le haría vídeo. Todos los tiburones y los atunes nos dieron un espectáculo fabuloso y cuando seguimos, a la parte menos profunda, vi una morena leopardo de cuerpo entero y también pasamos una banco de taraquitos, fantásticos. En el último lugar en el que nos agarramos yo elegí una roca gigantesca, pero probablemente más pesada que yo y la corriente era tan fuerte que la puso a rodar y tuve que soltarme y buscar otro punto de agarre. Aquello no era corriente media, era corriente fuerte tirando a fortísima. Yo creo que no pasamos ni media hora, pero fueron minutos fabulosos y fantásticos.
Al regresar me esperaban para hacer una excursión de gafas y tubo y resultó que era con dos canarios de Tenerife, o eso que llamamos chicharreros. En primer lugar buscamos manta comiendo en la superficie pero no hubo suerte, así que nos fuimos a ver el jardín de coral, un sitio precioso, con unos corales alucinantes y no muy profundo. Ahí descubrí que tanto buceo me ha incapacitado para ir con gafas y tubo porque se me olvida que no estoy con el tanque y trato de respirar debajo del agua y la cago pero que bien cagada. Cuando acabamos allí volvimos a intentar ver las mantas y en esa ocasión, vimos una, pero fue breve. Nos fuimos a lo que ellos llaman el lugar de las tortugas, pero que en realidad es la parte superior de Lhosfushi y Back Guraidhoo y efectivamente, por allí vimos varias tortugas y tiburones de punta de aleta blanca. Regresamos a donde las mantas y ahí sí que tuvimos encuentros con hasta tres mantas, fabulosos, aunque había otra gente, pero mereció la pena y estuvimos un rato largo. Los que llevaban la excursión me conocen y añadieron un nuevo lugar, la parte superior de Back Kandooma y por allí vimos más tortugas, una raya águila y muchos tiburones de punta de aleta negra. Después de eso íbamos a regresar pero el guía vio delfines a lo lejos y decidieron acercarnos y nos tiramos al agua y los vimos. Fue genial. Tras eso regresamos a puerto, cuatro horas más tarde. Pasé de almorzar y me fui a la playa una hora y media y después de eso regresé, me duché y fui a cenar pronto porque tenía hambre y tras esto me tocaba pagar y despedirme de todo el mundo.
Ya básicamente acabaron las vacaciones porque mañana será la larga marcha desde Guraidhoo hasta Utrecht.
