
La semana pasada solo hubo un estreno en los cines de Utrecht y era una peli de animación de la que nunca jamás había oído hablar y por descontado, si pusieron el tráiler alguna vez en el cine, lo ninguneé. Como es que no había ninguna alternativa, decidí ir a verla el viernes por la tarde, aunque me pareció que la hora no era muy apropiada para los niños y cuando empezó, me asombró que hubiera muy pocos en la sala, que allí todos éramos ya talluditos y se notaba también que los filipinos parecían predominar en el cine. La pelçiula se titula Forgotten Island y en España se estrenó con el título de La isla olvidada que carece del gancho comercial de un truscoluña no es nación.
Dos julays se corren una juerga que no veas, sin chimpún.
Dos más-mejores-amigas son transportadas desde el mundo real a un mundo místico y de fantasía y pasan una noche allí sin recordar nada y después tendrán que investigar lo que hicieron en esas horas que no recuerdan y encontrar el amuleto que les permitirá regresar a nuestro mundo. Por el camino harán un grupo de amigos y vivirán una aventura que las marcará para siempre. En ese viaje nos adentraremos en las leyendas filipinas y en una cultura fascinante.
Esta película es asombrosa por el lenguaje visual que tienen. No es una peli hecha para niños, esto se hizo para los adultos y eso se agradece. Vivimos la transformación de estas dos amigas de niñas a personas adultas con un lenguaje visual que es totalmente original. La música de los ochenta tiene una selección maravillosa de canciones y hay hasta un montón de escenas que recuerdan al cine de terror, pero en las que siempre te acabas riendo y divirtiéndote. El ritmo es brutal, desde que entran en la isla olvidada es como una montaña rusa que no para de subir y bajar, con unos colores muy brillantes y toda la traca final es un ejercicio de película de acción y comedia genial y encima, con números musicales. Hay muchos momentos en los que la película parece anime japonés y en otros oscila hacia un cine visualmente delirante. La cultura filipina y sus movidas están explicados de una manera preciosa y pude reconocer un montón de guiños a esa gente que viví en mis tres visitas a las Filipinas. Incluso cuando llegan los títulos de crédito, son tan elegantes y entretenidos que la gente se quedó en el cine escuchando música muy buena de los ochenta y viendo las imágenes.
Esta es una pequeña joya que por desgracia, al estar pensada para los adultos y no los niños, no vale para los miembros del Clan de los Orcos por sus obvias limitaciones, pero sí que es una que deberían ir a ver los sub-intelectuales con GafaPasta.



